Empleo, prejuicios y educación: los retos que aún enfrenta la comunidad LGBTQ+ en Reynosa
Aunque en los últimos años se han registrado avances en materia de derechos y visibilidad, representantes de la comunidad LGBT+ en Reynosa coincidieron en que el acceso al empleo, los prejuicios sociales y la necesidad de fortalecer la educación sobre diversidad siguen siendo algunos de los principales retos que enfrentan.
Alejandra, representante de la comunidad trans, señaló que una de las principales barreras continúa siendo el ámbito laboral, al considerar que muchas mujeres trans siguen siendo encasilladas en determinados oficios, lo que limita sus oportunidades para acceder a empleos formales.
Explicó que aún persiste la percepción de que las únicas opciones laborales para las mujeres trans son el estilismo o el trabajo sexual, por lo que consideró necesario abrir más espacios en empresas e instituciones para que puedan desarrollarse profesionalmente en cualquier área.
“Para mi la verdad me gustaría que hubiera un campo más, como trabajar en un banco, o que sea una doctora porque la verdad es que el tabú sigue siendo muy denso aquí en la ciudad. Me gustaría que hubiera un gran ramo de empleo para chicas trans y oportunidades de estudios para que nuevas generaciones de chicas trans no se vayan por el camino del trabajo sexual sino que tengan opciones y apoyo”, expresó.
Asimismo, destacó la importancia de crear más redes de apoyo para las personas que atraviesan un proceso de transición. Señaló que, en muchas ocasiones, la falta de acompañamiento familiar o social provoca que las personas enfrenten esta etapa en soledad, situación que puede impactar su salud mental. Agregó que, además de ese aislamiento, muchas también atraviesan procesos de hormonización, por lo que consideró fundamental contar con espacios de apoyo y acompañamiento durante ese proceso.
Por su parte, Obed Mercado, integrante de la comunidad gay y artista drag king, compartió que uno de los mayores retos ha sido romper con las expectativas sociales sobre la masculinidad, las cuales comenzaron desde la infancia y durante años lo llevaron a ocultar parte de su identidad por temor al rechazo.
Además, señaló que otro desafío es combatir los estereotipos que rodean al arte drag. Explicó que con frecuencia las personas drag queen y drag king son asociadas únicamente con la vida nocturna o los centros de entretenimiento para adultos, cuando muchas de ellas buscan desarrollar su trabajo artístico en espacios culturales, educativos o familiares, por lo que pidió abrir más escenarios donde este tipo de expresiones tengan cabida.
Consideró que, aunque hoy existe una mayor aceptación y más espacios para la diversidad, aún es necesario fortalecer la educación desde edades tempranas para fomentar el respeto hacia las distintas orientaciones sexuales e identidades de género.
“La gente cree que por enseñarle a los niños lo que pasa se va a “convertir”, la verdad es que no, lo único que van a hacer es que esa infancia se entienda, porque quien es va a ser y seguirá siendo el resto de su vida”, comentó.
En tanto, Rocío González, representante de la comunidad lésbica, relató que ha enfrentado prejuicios tanto en la vida cotidiana como en el ámbito laboral. Señaló que en diversas ocasiones ha percibido un trato distinto por su apariencia e incluso ha vivido situaciones de acoso por parte de hombres que consideran que una mujer lesbiana puede “cambiar” o ser “convencida” de mantener una relación con un hombre, conductas que, afirmó, siguen presentes y generan entornos de hostigamiento.
Asimismo, recordó que uno de los mayores retos fue expresar libremente su identidad frente a su familia, aunque reconoce que las nuevas generaciones encuentran un entorno más abierto que el que existía años atrás.
Aunque las experiencias de cada uno son distintas, los tres entrevistados coincidieron en que los prejuicios siguen presentes en diferentes ámbitos. Mientras Alejandra hizo énfasis en los estereotipos que limitan las oportunidades laborales de las personas trans y en la necesidad de fortalecer las redes de apoyo durante la transición, Rocío señaló que las ideas preconcebidas sobre la orientación sexual continúan derivando en situaciones de acoso hacia las mujeres lesbianas. Por su parte, Obed destacó que la educación y la apertura de nuevos espacios para las expresiones artísticas de la diversidad pueden contribuir a reducir la discriminación.
Los representantes coincidieron en que la inclusión no debe limitarse al reconocimiento de derechos, sino reflejarse en oportunidades reales de empleo, educación y espacios donde todas las personas puedan desarrollarse con igualdad y sin ser juzgadas por su orientación sexual o identidad de género.